La noticia de que SKY Airline alcanzó un principio de acuerdo para integrarse al Grupo Abra —holding que controla las operaciones de Avianca y Gol Linhas Aéreas, con una inversión estratégica en Wamos Air— marca un nuevo capítulo en la consolidación del transporte aéreo latinoamericano.
El entendimiento, presentado a las autoridades de competencia en busca de su aprobación regulatoria, podría redefinir la estructura del mercado aéreo regional. Sin embargo, en la industria pocos se sorprendieron: la posible integración entre Abra y SKY se venía anticipando desde que la aerolínea chilena le solicitó al Grupo en 2021 un préstamo por US$70 millones mediante un bono convertible en acciones que debía pagarse íntegro este año, pero que ahora se transformará en participación accionaria.
La operación parece ser el desenlace natural de una relación financiera y estratégica que se fue estrechando con el tiempo. Fuentes del sector recordaban que el préstamo otorgado por Abra —a través del vehículo financiero del grupo Andes Limited inc. — había permitido a SKY fortalecer su posición de liquidez tras la pandemia y mantener su plan de expansión regional.
Dado que el vencimiento de esa deuda estaba programado para 2025, diversos analistas consideraban probable que ambas partes optaran por una integración estructural que asegurara estabilidad y continuidad operativa. Este principio de acuerdo, ahora oficial, confirma esa hipótesis.
El Grupo Abra opera actualmente más de 300 aeronaves, cubre 140 destinos en 25 países y transporta más de 70 millones de pasajeros al año. La inclusión de SKY permitirá al holding consolidar su presencia en el Cono Sur y robustecer su red de rutas domésticas y regionales.
Durante el proceso de aprobación regulatoria, ambas aerolíneas mantendrán independencia operativa, conservando sus marcas, equipos y estructuras comerciales.
“SKY es una compañía con la que compartimos el mismo propósito: el acceso al transporte aéreo como prioridad. En Abra queremos que más personas en América Latina puedan volar de manera confiable y con una oferta competitiva”, señaló Adrian Neuhauser, CEO del Grupo Abra.
Por su parte, Holger Paulmann, presidente de SKY Airline, subrayó que el acuerdo “representa una gran oportunidad para ampliar rutas y opciones de viaje, sin dejar de lado la esencia y el modelo eficiente que caracteriza a SKY”.
Una vez que la operación reciba la luz verde de las autoridades de libre competencia de los respectivos países, el Grupo Abra asumirá el control mayoritario de SKY Airline, con una participación en torno al 98%. No obstante, dentro de los términos establecidos se definió que la aerolínea continuará operando bajo su propia marca y conservará su identidad corporativa, su cultura organizacional y su equipo humano, tal como ocurre con las demás compañías que integran el holding. Paulmann continuará como presidente del directorio de la aerolínea chilena, garantizando continuidad en su estrategia de negocio y en su enfoque de bajo costo. Pese a que perderá el control de la compañía chilena, tendrá una participación no revelada en el holding del Grupo Abra.
La eventual entrada de SKY en Abra sigue una tendencia que ya se observa en el sector: la búsqueda de eficiencia y escala mediante alianzas estratégicas, en un mercado donde los márgenes siguen siendo estrechos y la competencia se intensifica. De concretarse, esta unión situaría al Grupo Abra como uno de los principales conglomerados de aviación del hemisferio sur, combinando el alcance continental de Avianca y Gol con la eficiencia operativa y la red de SKY en Chile y el Perú.
Cabe señalar que hace un mes el Grupo Abra solicitó a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Chile un Certificado de Operador Aéreo (AOC en inglés) para su filial NG Servicios Aéreos, con el objetivo de comenzar operaciones de transporte aéreo no regular en el país. Según información pública, NG Servicios Aéreos —sociedad ya registrada en Chile y parte del conglomerado internacional con base en el Reino Unido— tendría como foco principal la operación de vuelos chárter y el arriendo de aeronaves a otras aerolíneas, tanto dentro como fuera del grupo Abra. Su base operativa estará ubicada en Santiago de Chile. En paralelo, anunciaron en conjunto con el fabricante AIRBUS que se habría confirmado la firma del pedido por 50 aeronaves de la Familia A320neo y cinco Airbus A350-900, avanzando en su plan de crecimiento y modernización de flota.
La pregunta que queda por resolver es si las autoridades de libre competencia de los respectivos países fluirán con las aprobaciones o habrá incumbentes que intenten frenar la integración, como ya lo hemos visto en pasadas oportunidades por ejemplo con Latam y su intento de JBA previo a Delta. ¿Serán los «independientes» de la región una piedra en el zapato?


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