La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha encendido las alarmas sobre la estabilidad del mercado energético mundial. El recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente y las posibles interrupciones en el Estrecho de Ormuz amenazan directamente la operatividad de las aerolíneas, con un impacto que ya genera preocupación desde Europa hasta el Cono Sur.

El Estrecho de Ormuz: Un cuello de botella global

Por esta vía circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Según la IATA, cualquier restricción al tráfico marítimo tiene un impacto directo en la disponibilidad de combustibles refinados. El conflicto actual ha elevado las primas de seguro para buques cisterna, encareciendo la logística global de energía.

Impacto en Sudamérica: El riesgo del «Efecto Cascada»

Aunque Sudamérica no depende directamente del crudo que atraviesa Ormuz en la misma medida que Europa (donde el 30% de su jet fuel proviene del Golfo), la región enfrenta riesgos indirectos pero severos:

  • Volatilidad de Precios Regionales: Los mercados de Argentina, Brasil, Chile y Colombia están indexados a los precios internacionales. Un cierre en Ormuz dispararía el precio del barril, elevando los costos operativos de las aerolíneas locales, donde el combustible representa hasta el 35% de sus gastos totales.
  • Dependencia de Importaciones Refinadas: Países como Chile y Perú dependen significativamente de la importación de productos ya refinados. Si la oferta global de jet fuel se desplaza para cubrir los huecos en Europa o Asia, Sudamérica podría enfrentar una menor disponibilidad o precios de importación prohibitivos.
  • Presión en las Conexiones Internacionales: Las rutas de larga distancia que conectan Sudamérica con Europa y Asia podrían ver incrementos en las tasas de combustible (fuel surcharges), afectando la competitividad del turismo y el comercio exterior regional.

Europa y Asia: En la primera línea de vulnerabilidad

La dependencia del Viejo Continente es crítica: sus inventarios comerciales suelen equivaler a poco más de un mes de consumo. Por su parte, en Asia, mercados como India y China enfrentan riesgos directos, ya que el 84% del crudo que cruza el estrecho se dirige a sus terminales.

Estrategias de resiliencia: ¿Cómo debe responder la industria?

La IATA subraya que la aviación depende casi exclusivamente del jet fuel, lo que la coloca en una posición de extrema fragilidad. Para mitigar este escenario, propone:

  1. Reservas Estratégicas: Fortalecer inventarios locales para amortiguar cortes de suministro.
  2. Aceleración del SAF: El Combustible Sostenible de Aviación (SAF) se presenta no solo como una solución ambiental, sino como una herramienta de soberanía energética para que los países sudamericanos produzcan su propio combustible a partir de biomasa.
  3. Diversificación Logística: Reforzar la redundancia en las cadenas de suministro para reducir la exposición a crisis geopolíticas en puntos ciegos del mapa.

Análisis de Mercado: En Sudamérica, la capacidad de las aerolíneas para absorber estos costos es limitada debido a la depreciación de las monedas locales frente al dólar, lo que podría traducirse en un ajuste de tarifas para los pasajeros en el corto plazo.

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«Las decisiones que tomemos hoy definirán el rumbo de nuestra industria durante las próximas décadas. Vamos a trabajar con los Estados y la industria para fortalecer la seguridad, modernizar la navegación aérea y promover una regulación clara, justa y armonizada. Los impuestos deben ser previsibles y transparentes, y la sostenibilidad, un compromiso compartido por todos.”

~ Juan Carlos Salazar, secretario general de OACI