Argentina, Brasil, Chile y Paraguay dieron un primer paso hacia un mercado aéreo regional más integrado. Para entender su alcance hay que conocer un concepto fundamental de la aviación internacional: las libertades del aire.
¿Podría una aerolínea chilena realizar vuelos domésticos dentro de Brasil? ¿O una compañía argentina operar entre Chile y Paraguay sin que el avión pase por Argentina?
Ese tipo de operaciones ayuda a entender el alcance que podría tener el proceso iniciado por Argentina, Brasil, Chile y Paraguay para avanzar hacia un Cielo Único Sudamericano.
Los cuatro países suscribieron en julio el memorando que dio origen al Acuerdo de Liberalización Aérea Sudamericana (ALAS).
La iniciativa busca avanzar progresivamente hacia un mercado aerocomercial regional más integrado y contempla la intención de conceder derechos amplios y recíprocos de operación, incluyendo las libertades del aire reconocidas por la Organización de Aviación Civil Internacional hasta la denominada Novena Libertad.
¿Qué son las libertades del aire?
Son derechos que determinan qué operaciones puede realizar una aerolínea fuera de su propio país.
La Tercera Libertad permite transportar pasajeros desde el país de origen de una compañía hacia otro Estado.
La Cuarta Libertad permite realizar el viaje inverso.
La Quinta Libertad permite continuar desde un país extranjero hacia un tercero y transportar pasajeros entre ambos.
La Séptima Libertad va más lejos: permite operar entre dos países extranjeros sin necesidad de conectar ese servicio con el país de origen de la aerolínea.
Y la Novena Libertad, conocida como cabotaje independiente, permite operar servicios domésticos dentro de otro Estado sin que el vuelo continúe hacia el país de origen del operador.
¿Podrán las aerolíneas hacerlo inmediatamente?
No necesariamente.
ALAS constituye un memorando que expresa la intención de los países participantes de avanzar hacia ese nivel de apertura. Por lo tanto, no significa que cualquier aerolínea pueda comenzar automáticamente a realizar vuelos domésticos en otro de los países signatarios.
Su importancia está en la dirección que establece.
Una liberalización profunda permitiría que las aerolíneas diseñaran sus redes regionales con menos restricciones derivadas de las fronteras nacionales y utilizaran de manera más flexible aeronaves, tripulaciones y bases.
Para los pasajeros, eventualmente podría significar nuevas rutas, más alternativas y una mayor competencia.
Para las compañías, significaría acercarse a un mercado regional donde la red aérea pueda ser planificada de una forma más integrada.
La iniciativa toma como referencia la experiencia europea, donde la liberalización transformó profundamente la forma en que las aerolíneas organizan sus operaciones.
En Sudamérica, el proceso recién comienza. Pero plantea uno de los cambios regulatorios potencialmente más relevantes para la aviación regional de las últimas décadas.


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