El memorando ALAS busca ampliar los vuelos, reducir gradualmente las barreras regulatorias y facilitar el acceso a los mercados aéreos de la región. Un grupo de trabajo deberá presentar propuestas para su implementación dentro de los próximos 12 meses.
Argentina, Brasil, Chile y Paraguay firmaron en Asunción un memorando de entendimiento que marca el inicio formal del proceso para crear un Cielo Único Sudamericano, una iniciativa orientada a profundizar la integración aérea regional y avanzar hacia un mercado con menores restricciones para las aerolíneas.
El documento, denominado Acuerdo de Liberalización Aérea Sudamericana —ALAS—, fue suscrito el 14 de julio y establece las bases para desarrollar progresivamente un mercado regional con mayor apertura para la prestación de servicios aéreos, respetando las leyes y los marcos regulatorios de cada país participante.
Según la información divulgada por el Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil, los principales objetivos son ampliar la oferta de vuelos, reducir gradualmente las barreras regulatorias y modernizar las condiciones de acceso a los mercados del transporte aéreo. La intención es conectar a más ciudades sudamericanas y generar condiciones para el desarrollo de nuevas rutas y operaciones.
El acuerdo todavía no crea un mercado aéreo único
La firma del memorando no significa que las compañías puedan comenzar inmediatamente a operar libremente dentro de los cuatro países. Se trata del punto de partida de un proceso técnico y regulatorio que deberá definir cómo se aplicará la apertura.
Las autoridades aeronáuticas de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay conformarán un grupo de trabajo encargado de elaborar, dentro de un plazo de 12 meses, propuestas para implementar gradualmente el Cielo Único Sudamericano. Uruguay, que había participado anteriormente en el desarrollo de la iniciativa, comunicó que podría adherir al memorando posteriormente.
El proceso deberá abordar materias que van más allá de la autorización de rutas. Un documento presentado ante la Organización de Aviación Civil Internacional —OACI— señala que un verdadero cielo único requiere previamente un marco regulatorio armonizado entre los países firmantes.
Entre los ámbitos que deberán coordinarse se encuentran las regulaciones aerocomerciales, los controles migratorios y aduaneros, la seguridad aeroportuaria, las medidas sanitarias y fitosanitarias, y los procedimientos destinados a facilitar el movimiento de pasajeros y carga.
¿Qué cambiaría para las aerolíneas y los pasajeros?
La propuesta apunta a superar parte de la actual estructura bilateral del transporte aéreo, en la que los servicios entre dos países dependen habitualmente de acuerdos específicos que regulan las aerolíneas autorizadas, las frecuencias disponibles y otras condiciones de operación.
Un esquema regional más liberal podría facilitar la creación de nuevas rutas, aumentar las frecuencias y entregar mayor flexibilidad a las compañías para definir sus operaciones. El documento presentado ante la OACI plantea que la eliminación de restricciones sobre frecuencias, tipos de aeronaves y tarifas puede fortalecer la competencia entre operadores.
Sin embargo, los efectos sobre los precios de los pasajes, la llegada de nuevas aerolíneas o la apertura de rutas dependerán de las normas que finalmente acuerden los gobiernos y de las decisiones comerciales de cada operador. Por ahora, el memorando no garantiza vuelos específicos ni reducciones inmediatas de tarifas.
Un proyecto inspirado en otros modelos regionales
Los países impulsores han mencionado experiencias de integración aérea desarrolladas en Europa, África y Oceanía. En Europa, la iniciativa del Cielo Único Europeo busca reducir la fragmentación del espacio aéreo y mejorar la seguridad, la capacidad, la eficiencia operacional y el desempeño ambiental de la gestión del tránsito aéreo.
No obstante, el proyecto sudamericano tiene inicialmente un énfasis principalmente aerocomercial: abrir mercados, disminuir barreras y facilitar una mayor competencia. La coordinación del tránsito aéreo y la integración operativa requerirían una etapa regulatoria y tecnológica más profunda.
La iniciativa ya había sido presentada formalmente en 2025 ante la OACI por Argentina, con el patrocinio de Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y otros países de América Latina. En ese documento se propuso comenzar por los miembros y asociados del Mercosur, con la intención posterior de ampliar el modelo al resto de Sudamérica.
Con la firma de ALAS, los cuatro países transforman esa propuesta en un proceso de negociación concreto. El desafío ahora será convertir el memorando en reglas comunes que permitan una apertura efectiva, manteniendo los estándares de seguridad operacional y las atribuciones de las autoridades aeronáuticas nacionales.


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