Desde quién se queda con los apoyabrazos hasta cuándo reclinar el asiento, Lufthansa convirtió algunas de las discusiones más habituales entre pasajeros en mensajes impresos en poleras, sweaters, gorras y bolsos.

¿A quién pertenecen los apoyabrazos cuando se viaja en el asiento del medio? ¿Hay que levantarse apenas aterriza el avión? ¿Está bien reclinar el respaldo sin avisar al pasajero de atrás?

Lufthansa decidió abordar esas pequeñas —y a veces no tan pequeñas— disputas de la vida a bordo desde un terreno poco habitual para una aerolínea: la moda.

La compañía alemana lanzó una colección que transforma las reglas no escritas de convivencia durante un viaje en avión en frases estampadas en prendas y accesorios, utilizando el humor como una forma de promover un comportamiento más considerado entre pasajeros.

Entre los mensajes aparece “Middle Seat gets the Armrest” (“el asiento del medio se queda con el apoyabrazos”), una de las máximas más conocidas de la etiqueta aérea. La lógica es que quien viaja junto a la ventana puede apoyarse hacia ese costado y quien ocupa el pasillo tiene algo más de libertad de movimiento, por lo que el pasajero central debería disponer de ambos apoyabrazos.

Otra prenda lleva la frase “Recline Responsibly”, una invitación a reclinar el asiento con consideración hacia quien viaja detrás. Lufthansa propone algo tan sencillo como mirar antes hacia atrás o advertir al pasajero antes de mover el respaldo.

Boarding sin carreras y desembarque por filas

La campaña también entra en uno de los comportamientos más reconocibles de cualquier aeropuerto: pasajeros que se concentran frente a la puerta de embarque mucho antes de que sea llamado su grupo.

“Boarding by Group Hits Different” es la frase elegida para recordar que no existe una ventaja real en adelantarse cuando la aerolínea realiza el embarque por grupos.

Para el aterrizaje hay otro clásico. “Live, Love, Exit by Row” apunta a quienes se levantan inmediatamente después de que el avión se detiene, aunque todavía no exista posibilidad de avanzar. La recomendación es simple: dejar salir primero a las filas delanteras y avanzar de manera ordenada.

Hasta el tradicional aplauso después del aterrizaje tiene espacio. Lufthansa evita dictar sentencia: para la compañía, aplaudir o no hacerlo es una elección personal y ninguna de las dos conductas constituye una falta de etiqueta.

La etiqueta aérea convertida en contenido

Para profundizar en estas reglas, Lufthansa recurrió a Clemens Graf von Hoyos, experto alemán en etiqueta y comportamiento, quien plantea que comodidad, falta de empatía y estrés están detrás de buena parte de los roces que ocurren durante un viaje.

La apuesta resulta llamativa porque evita presentar estas recomendaciones como un rígido manual para pasajeros. En cambio, convierte situaciones reconocibles para cualquier viajero frecuente en piezas de moda y contenido fácilmente compartible en redes sociales.

El mensaje de fondo es mucho más sencillo: en una cabina donde cientos de desconocidos comparten durante horas un espacio limitado, unos pocos centímetros de asiento, un apoyabrazos o el orden para salir pueden convertirse rápidamente en fuente de conflicto. La empatía también forma parte de la experiencia de volar.

La iniciativa aparece además en un año especialmente activo para la imagen de Lufthansa. En 2026, coincidiendo con el centenario de su fundación, la aerolínea presentó también nuevas uniformes desarrolladas junto a BOSS y puso en marcha FOX, su renovada experiencia de servicio para vuelos de larga distancia.

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~ Saadia Zahidi, Directora General de IATA.

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