La aerolínea argentina acumula cancelaciones, reclamos de pasajeros y dificultades financieras que han reducido su operación a niveles mínimos. Mientras continúa vendiendo pasajes, la compañía no ha presentado públicamente un plan de recuperación ni ha aclarado el futuro de sus vuelos.
Flybondi atraviesa el momento más complejo desde que comenzó a operar en 2018. Después de varios meses marcados por cancelaciones y una progresiva reducción de su flota, la aerolínea de bajo costo dejó de realizar vuelos regulares durante los primeros días de julio, profundizando la incertidumbre entre pasajeros, trabajadores y proveedores.
La última interrupción operacional comenzó el 2 de julio y se extendió durante el fin de semana largo en Argentina. Medios locales reportaron que la compañía canceló toda su programación para esas jornadas, luego de enfrentar dificultades para abastecer de combustible a los pocos aviones que todavía tendría disponibles. Según fuentes del sector citadas por La Nación, YPF habría exigido el pago anticipado del combustible Jet A-1 debido a compromisos pendientes de la compañía.
La situación representa un fuerte contraste con los anuncios realizados por Flybondi durante 2025. En septiembre de ese año, la empresa informó que incorporaría diez aeronaves mediante contratos temporales para operar 15.000 vuelos durante el verano 2025-2026 y transportar 2,8 millones de pasajeros. También anunció nuevas rutas nacionales e internacionales y un aumento de 40% en sus frecuencias.
Sin embargo, una parte importante de esa capacidad correspondía a aeronaves contratadas bajo la modalidad ACMI —que incluye avión, tripulación, mantenimiento y seguro—, utilizadas principalmente para reforzar la temporada alta. Tras el término de esos acuerdos y en medio de problemas de mantenimiento y pagos a arrendadores, la disponibilidad de aviones cayó con rapidez.
De 19 aviones diarios a solo tres
De acuerdo con un análisis publicado por Chequeado, Flybondi pasó de operar un promedio de 19 aeronaves diarias en enero de 2026 a apenas tres durante las últimas semanas. El mismo medio calculó que la compañía canceló alrededor de 20% de sus vuelos durante el año, sobre la base de datos operacionales disponibles.
Los antecedentes de la Administración Nacional de Aviación Civil de Argentina también muestran un deterioro significativo. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, la cantidad de vuelos operados por la aerolínea cayó 64%, mientras que el número de pasajeros transportados disminuyó 66%. Su participación en el mercado doméstico habría bajado desde aproximadamente 25% en febrero de 2026 hasta cerca de 6% en mayo.
La autoridad aeronáutica ya había intervenido antes del cese de operaciones. En febrero, la ANAC informó que había levantado actas de infracción contra Flybondi debido a cancelaciones y presuntos incumplimientos en la prestación de sus servicios. Esas actuaciones pueden derivar en multas e incluso en la suspensión temporal o cancelación de una autorización, aunque la apertura del procedimiento no supone por sí sola una sanción definitiva.
Reclamos, deudas y una conducción debilitada
La crisis operacional ocurre además en medio de reclamos judiciales, cuentas embargadas y exigencias de pago por parte de exempleados y proveedores. La compañía también acordó un esquema de suspensiones rotativas con representantes de sus trabajadores mientras intenta recuperar parte de su capacidad operacional.
A ello se suma la salida de su última directora ejecutiva, Paz Lovisolo, quien dejó el cargo a comienzos de junio, menos de cuatro meses después de asumir. Medios argentinos han informado además una reducción de la estructura directiva y dificultades para obtener respuestas institucionales sobre el estado real de la empresa.
La comunicación oficial de Flybondi no ha seguido el ritmo de la crisis. Su sala de prensa continúa destacando los anuncios de expansión de 2025, pero hasta la fecha no publica un comunicado que explique la interrupción de los vuelos, detalle un calendario de reanudación o informe cómo responderá a los pasajeros afectados. Su sitio web, en tanto, sigue habilitado para consultar vuelos y comercializar pasajes.
¿Puede volver a volar Flybondi?
La continuidad de la compañía dependerá de su capacidad para conseguir financiamiento, regularizar obligaciones con proveedores y arrendadores, recuperar aeronaves y reconstruir la confianza comercial. Contar con aviones técnicamente disponibles no es suficiente si la empresa no puede financiar combustible, mantenimiento, seguros y servicios aeroportuarios.
Por ahora, no existe una declaración oficial que confirme la quiebra o el cierre definitivo de Flybondi. Tampoco hay un plan público de normalización que permita anticipar cuándo podría recuperar una operación estable. La falta de información corporativa deja así a miles de pasajeros frente a un escenario especialmente incierto: una aerolínea que mantiene presencia comercial, pero cuya capacidad efectiva para cumplir sus itinerarios se encuentra severamente comprometida.


Deja un comentario