El organismo proyecta que las utilidades globales de las aerolíneas caerán a US$23.000 millones, en medio de mayores costos de combustible, tensiones geopolíticas y retrasos en la entrega de aviones y motores.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ajustó fuertemente a la baja sus proyecciones de rentabilidad para la industria aérea en 2026, anticipando un escenario más complejo para las aerolíneas a nivel global.
De acuerdo con las cifras presentadas en la Asamblea General Anual de IATA, realizada en Río de Janeiro, el organismo redujo su previsión de ganancias netas para el sector desde US$45.000 millones a US$23.000 millones. Con ello, el margen neto de la industria pasaría de 4,2% a 2%, reflejando el impacto de un entorno operacional más desafiante.
Uno de los principales factores detrás del ajuste es el aumento del costo del combustible. Según IATA, las aerolíneas deberán absorber cerca de US$100.000 millones adicionales en costos de jet fuel durante este año, en un contexto donde el precio promedio del combustible sería 70% superior a lo previsto a comienzos de año.
Durante el encuentro, Willie Walsh, director general saliente de IATA, advirtió que la industria enfrenta “tiempos desafiantes e impredecibles”, marcados por las consecuencias del conflicto en Medio Oriente y cambios relevantes en el comercio global. Pese a ello, el organismo destacó que la demanda se mantiene resiliente, con una proyección de crecimiento de 2,1% en el tráfico de pasajeros para 2026.
El impacto no será homogéneo entre regiones. IATA prevé que la mayoría de los mercados se mantenga en terreno positivo, con Europa liderando en ganancias absolutas, seguida por Norteamérica y Asia-Pacífico. En contraste, las aerolíneas de Medio Oriente enfrentarían pérdidas por US$4.500 millones, siendo la región más afectada por el conflicto.
A las presiones por combustible se suman los problemas persistentes en la cadena de suministro. Walsh señaló que la industria enfrenta costos adicionales por US$11.000 millones debido a retrasos en la entrega de aviones y motores, lo que limita la renovación de flota, retrasa mejoras de eficiencia y eleva los costos de arriendo de aeronaves.
El escenario también tensiona los objetivos de sostenibilidad del sector. IATA reconoció que el avance en la producción de combustibles sostenibles de aviación sigue siendo insuficiente: durante el último año, el SAF cubrió solo 0,8% de las necesidades de combustible de la industria, lejos del volumen requerido para cumplir con la meta de cero emisiones netas hacia 2050.
Pese al deterioro en las perspectivas financieras, IATA descartó por ahora un problema de escasez de combustible y subrayó que la demanda por viajes aéreos continúa sosteniendo la actividad. Sin embargo, el nuevo escenario anticipa un año de mayor presión sobre costos, márgenes y tarifas para las aerolíneas.


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